Islandia en invierno: clima, rutas, auroras y consejos para organizar tu viaje

    ¿Nos vamos?

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    Coche 4x4 circulando por un paisaje nevado de Islandia en invierno

    Viajar a Islandia en invierno no consiste simplemente en coger una ruta de verano y hacerla con nieve. La lógica del viaje cambia bastante: tenemos menos horas de luz, las carreteras requieren más atención, el viento puede condicionar una jornada completa y algunos lugares que en julio son muy sencillos de encajar necesitan bastante más margen entre octubre y marzo.

    A cambio, el invierno ofrece una Islandia muy distinta. Es temporada de auroras boreales, aparecen paisajes cubiertos de nieve y hielo, podemos acceder a determinadas cuevas glaciares, hay menos viajeros en muchas fechas y las jornadas tienen un ritmo que invita a seleccionar mejor lo que queremos ver en lugar de intentar recorrer medio país cada día.

    ¿Merece la pena? Para nosotros, sí, siempre que organicemos el viaje como un viaje de invierno. Lo que no recomendamos es intentar hacer en enero exactamente lo mismo que haríamos en junio. Ese es probablemente el error que está detrás de buena parte de los itinerarios mal planteados que vemos.

    En esta guía vamos a contaros cómo es realmente Islandia en invierno, qué tiempo podéis encontrar, cuántas horas de luz tendréis, qué meses nos parecen más interesantes, qué rutas funcionan mejor, cómo plantear la conducción, qué ropa llevar y cuándo creemos que merece la pena cambiar de planes. También veremos qué tipo de viaje encaja mejor con cada viajero.

    Auroras boreales sobre un paisaje cubierto de nieve en Islandia en invierno
    El invierno ofrece largas noches oscuras y algunas de las mejores oportunidades para contemplar auroras boreales en Islandia.

    ¿Merece la pena viajar a Islandia en invierno?

    La respuesta corta es sí, pero no para todo el mundo. Islandia no se vuelve inaccesible durante el invierno, ni mucho menos, pero tampoco nos parece sensato vender esta época como si solo aportara ventajas. Viajar entre octubre y marzo exige aceptar una parte de incertidumbre que en verano suele ser bastante menor.

    Entre sus principales ventajas están las posibilidades de ver auroras boreales, los paisajes nevados, las actividades relacionadas con hielo y glaciares, una afluencia generalmente inferior a la de julio y agosto y, salvo fechas muy concretas, precios que pueden resultar más contenidos en algunas partidas del viaje.

    Los inconvenientes también son claros. Las jornadas son mucho más cortas en noviembre, diciembre y enero; el viento, el hielo o la nieve pueden alterar un recorrido; algunas carreteras y accesos no son razonables o directamente permanecen cerrados; y tendremos que dejar más margen entre etapas.

    Por eso Islandia en invierno nos parece especialmente recomendable si buscáis auroras, queréis conocer sobre todo Reikiavik, el Círculo Dorado y la Costa Sur y no os importa adaptar alguna jornada sobre la marcha. Si vuestro objetivo principal es dar la vuelta completa al país con muchas paradas, acceder a las Tierras Altas o disponer de jornadas larguísimas para conducir, elegiríamos otra época.

    ¿Cuándo empieza y termina realmente el invierno en Islandia?

    Si nos ceñimos al calendario, podríamos discutir durante bastante tiempo sobre cuándo empieza exactamente el invierno. Para organizar un viaje, esa discusión sirve de poco. En Islandia las condiciones claramente invernales pueden aparecer bastante antes del 21 de diciembre y continuar después de marzo.

    Nosotros utilizaríamos octubre a marzo como la gran ventana práctica de este artículo. Octubre es un mes de transición: podemos tener jornadas relativamente suaves y, pocos días después, encontrarnos hielo o nieve. Noviembre ya cambia mucho el escenario. Diciembre y enero representan el invierno más oscuro. Febrero sigue ofreciendo una experiencia plenamente invernal, pero recuperamos bastantes horas de luz, y marzo permite combinar nieve, auroras y jornadas mucho más largas.

    También podéis encontrar condiciones invernales en septiembre o abril. De hecho, en las Tierras Altas la situación es todavía más restrictiva: las carreteras F suelen cerrar desde aproximadamente mediados de septiembre y muchas no vuelven a ser transitables hasta junio o incluso julio. Por eso no plantearíamos Landmannalaugar o una gran ruta por Highlands como parte de un viaje convencional de invierno.

    Cascada Goðafoss cubierta de nieve durante el invierno en Islandia
    Goðafoss cambia por completo en invierno, cuando la nieve y el hielo transforman uno de los paisajes más conocidos del norte de Islandia.

    Islandia de octubre a marzo: qué mes elegir

    No hay un mejor mes universal. Depende de cuánto valoréis las auroras, la nieve, las horas de luz, la facilidad para conducir o la afluencia. Esta tabla resume bastante bien las diferencias principales.

    Mes Temperatura orientativa en Reikiavik Horas de luz aprox. Nieve y hielo Auroras Conducción Experiencia general
    Octubre 7 ºC / 3 ºC De unas 11 h 20 min a 8 h Posibles Muy buena ventana Variable Gran equilibrio entre luz y noches oscuras
    Noviembre 4 ºC / 0 ºC De unas 8 h a 5 h Cada vez más habituales Muy buena ventana Más exigente Invierno bastante claro y poca luz al final del mes
    Diciembre 3 ºC / -2 ºC Alrededor de 4-5 h Habituales Muchas horas de oscuridad Exigente Invierno profundo; Navidad cambia precios y afluencia
    Enero 3 ºC / -2 ºC De unas 4 h 25 min a 7 h Habituales Muchas horas de oscuridad Exigente Paisaje invernal y turismo relativamente contenido
    Febrero 3 ºC / -2 ºC De unas 7 h a 10 h Habituales Muy buena ventana Exigente pero con más luz Uno de nuestros meses favoritos para invierno
    Marzo 4 ºC / -1 ºC De unas 10 h a más de 13 h Todavía posibles y frecuentes Buena ventana Variable Muy buen equilibrio entre turismo diurno y auroras

    Las temperaturas son referencias climáticas aproximadas de Reikiavik, no una previsión para vuestro viaje. En el norte, el interior o zonas elevadas podemos encontrar condiciones bastante diferentes. Las horas de luz también cambian ligeramente según la ubicación y la fecha concreta.

    Islandia en octubre

    Octubre nos gusta mucho porque todavía conserva una cantidad razonable de luz y, al mismo tiempo, ya ofrece noches suficientemente oscuras para buscar auroras. No debemos interpretarlo como un mes “fácil”: puede haber hielo, nieve, lluvias fuertes y bastante viento, especialmente conforme avanza el mes.

    Para quienes no quieran enfrentarse al invierno más duro pero sí busquen una experiencia distinta al verano, nos parece uno de los mejores compromisos. Además, la diferencia entre principios y finales de octubre es enorme: perdemos más de tres horas de luz a lo largo del mes.

    Islandia en noviembre

    Noviembre marca un cambio importante. Las jornadas se acortan muy rápido y tendremos que diseñar el itinerario alrededor de la luz disponible. A comienzos del mes todavía tenemos alrededor de ocho horas; al terminar, apenas superamos las cinco.

    Esto no impide viajar, pero sí obliga a elegir. No intentaríamos encajar cinco grandes visitas separadas por cientos de kilómetros. Preferimos dormir cerca de lo que vamos a visitar al día siguiente y utilizar las horas oscuras para desplazamientos cortos, cenar, descansar o buscar auroras cuando las condiciones sean apropiadas.

    Islandia en diciembre

    Diciembre tiene la menor cantidad de luz del año. Alrededor del solsticio, Reikiavik dispone de poco más de cuatro horas de sol entre salida y puesta. Hay bastante claridad de crepúsculo antes y después, pero no contaríamos con ella como si fuera plena luz diurna para organizar visitas largas.

    Si aceptáis esta limitación, diciembre puede funcionar muy bien para un viaje concentrado en Reikiavik, el Círculo Dorado y algunos tramos de la Costa Sur. Navidad y Fin de Año son una excepción importante a la idea de que el invierno siempre es temporada barata: vuelos y alojamientos pueden subir bastante.

    Islandia en enero

    Enero empieza con jornadas muy cortas, pero la luz aumenta con rapidez. Pasamos de aproximadamente cuatro horas y media al comienzo a unas siete horas al terminar el mes. Esa diferencia se nota muchísimo al diseñar cada etapa.

    Sigue siendo pleno invierno y no contaríamos con las mismas condiciones que en marzo. Si viajáis en enero, dejaríamos margen meteorológico y evitaríamos una sucesión de alojamientos demasiado separados. Para nosotros, es mucho mejor hacer menos kilómetros y disponer de alternativas que obligarnos a cumplir un programa imposible.

    Islandia en febrero

    Febrero es probablemente uno de los meses que más nos gustan para un primer viaje invernal. Seguimos teniendo nieve, hielo, noches suficientemente largas para auroras y actividades de invierno, pero la cantidad de luz crece muchísimo: pasamos de unas siete horas al principio a aproximadamente diez al final.

    No significa que el clima sea sencillo. Sigue pudiendo hacer mucho viento y las carreteras pueden presentar nieve o hielo. La diferencia es que las jornadas permiten organizar mejor las visitas y reducir esa sensación de estar corriendo constantemente contra la puesta de sol.

    Islandia en marzo

    Marzo resulta especialmente interesante si queréis combinar un paisaje todavía invernal con bastante tiempo para recorrer el país. A principios de mes tenemos unas diez horas de luz y terminamos cerca de las trece horas y media.

    Las noches siguen siendo suficientemente oscuras para observar auroras durante buena parte del mes, mientras que las jornadas empiezan a acercarse mucho más a lo que esperamos de un viaje convencional. Eso sí, marzo no es verano adelantado: podemos encontrar nieve, hielo y temporales perfectamente invernales.

    Qué tiempo hace en Islandia en invierno

    Uno de los errores más frecuentes al preparar Islandia en invierno es fijarnos únicamente en la temperatura. Si vemos máximas medias cercanas a 3 o 4 ºC en Reikiavik podemos pensar que no parece tan extremo. El problema es que la temperatura cuenta solo una parte de la historia.

    El viento condiciona muchísimo el viaje

    En Islandia el viento puede ser más determinante que el frío. Una jornada con unos pocos grados sobre cero puede resultar bastante incómoda si tenemos viento fuerte, y determinadas rachas pueden convertir una carretera que normalmente es sencilla en una opción poco recomendable.

    También debemos prestar atención al coche al abrir las puertas, especialmente en espacios muy expuestos. Y si conducimos un vehículo alto, una camper o una autocaravana, las alertas de viento merecen todavía más atención.

    Lluvia, nieve y hielo pueden aparecer en la misma jornada

    En invierno podemos salir con lluvia, encontrar aguanieve más adelante, atravesar un tramo de carretera con hielo y terminar el día bajo nieve. Por eso la ropa impermeable y la flexibilidad del itinerario son más importantes que intentar acertar una previsión con una semana de antelación.

    Antes de salir cada mañana revisaríamos tres fuentes: la previsión de la Icelandic Meteorological Office, las alertas y recomendaciones de SafeTravel Iceland y el estado real de las carreteras en Umferdin.

    No sustituiríamos estas tres consultas por la aplicación del tiempo del móvil. Nos puede servir como referencia rápida, pero para decidir si hacemos un trayecto largo necesitamos información específicamente islandesa y lo más reciente posible.

    Laguna glaciar Jökulsárlón con icebergs durante el invierno en Islandia
    Jökulsárlón ofrece uno de los paisajes más impresionantes de Islandia, con grandes bloques de hielo flotando frente al glaciar.

    Horas de luz en Islandia durante el invierno

    Las horas de luz son probablemente el dato que más condiciona el diseño de una ruta invernal. Y, aun así, es uno de los factores que más se olvida cuando empezamos a unir puntos en Google Maps.

    En octubre todavía podemos construir jornadas bastante completas. En noviembre la luz cae rápidamente. Diciembre tiene apenas unas cuatro horas alrededor del solsticio. Enero comienza igual de limitado pero mejora semana a semana. Febrero recupera muchísima luz y marzo cambia completamente la experiencia.

    Nosotros organizaríamos primero la jornada alrededor de las horas útiles de visita y solo después añadiríamos kilómetros. No al revés. Si tenemos cinco horas de luz, no tiene demasiado sentido preparar un día con tres cascadas, una playa, una actividad de dos horas y 350 kilómetros de carretera.

    También procuraríamos llegar a los lugares más expuestos o delicados con luz suficiente. Conducir de noche por una carretera principal en buenas condiciones es una cosa; intentar encontrar un mirador rural, caminar sobre un acceso helado o acercarnos a una playa con oleaje sin buena visibilidad es otra muy distinta.

    Auroras boreales en Islandia en invierno

    Las auroras son una de las grandes razones para viajar en esta época, pero no convertiríamos cada noche en una persecución desesperada por todo el país. Para verlas necesitamos oscuridad, actividad auroral y, sobre todo, un hueco suficientemente despejado entre las nubes.

    Tener más horas de noche amplía la ventana disponible, pero diciembre no garantiza mejores auroras que octubre o marzo. Un cielo completamente cubierto puede arruinar cualquier índice de actividad geomagnética.

    Como ya tenemos una guía específica muchísimo más desarrollada sobre este tema, aquí no merece la pena repetirla. Si las auroras son uno de vuestros principales objetivos, os recomendamos leer nuestra guía sobre la mejor época para viajar a Islandia y ver auroras boreales.

    Nuestro consejo para una ruta de invierno es más sencillo: elegid alojamientos con poca contaminación lumínica cuando tenga sentido, consultad nubosidad y actividad, no conduzcáis durante horas si las condiciones no acompañan y reservad varias noches potenciales en lugar de apostar todo a una sola.

    Vista panorámica de Reikiavik cubierta de nieve durante el invierno en Islandia
    Reikiavik en invierno combina calles nevadas, casas de colores y pocas horas de luz, convirtiéndose en un excelente punto de partida para recorrer Islandia.

    Qué ver y hacer en Islandia en invierno

    No todos los lugares cambian igual con la estación. Hay zonas que siguen funcionando muy bien durante prácticamente todo el año y otras que requieren una logística bastante distinta. Para un primer viaje invernal concentraríamos buena parte del recorrido en el suroeste y la Costa Sur.

    Reikiavik

    Reikiavik funciona especialmente bien como primera o última etapa del viaje. En los meses de menos luz podemos dedicar una jornada a Hallgrímskirkja, el centro, Harpa, el puerto, museos, restaurantes y alguno de los baños geotermales de la zona sin depender tanto de largos desplazamientos.

    También es una base razonable si no queréis conducir todos los días, ya que desde la capital salen excursiones organizadas hacia el Círculo Dorado, la Costa Sur y para buscar auroras.

    El Círculo Dorado

    Thingvellir, Geysir y Gullfoss siguen formando una de las rutas más lógicas para una primera visita. Las distancias son relativamente manejables y podemos plantear la jornada desde Reikiavik o, mejor todavía si continuamos hacia el sur, terminar durmiendo por Selfoss, Hella o alrededores.

    En pleno invierno no añadiríamos paradas simplemente porque estén cerca en el mapa. Preferimos hacer bien las principales y llegar al alojamiento con margen.

    La Costa Sur

    Seljalandsfoss, Skógafoss, Dyrhólaey, Vík, Reynisfjara, Skaftafell, Jökulsárlón y Diamond Beach forman uno de los grandes ejes de un viaje invernal. La ventaja es que buena parte del recorrido sigue la carretera 1 y permite construir etapas bastante lógicas.

    Eso no significa que debamos banalizar las condiciones. En Reynisfjara, por ejemplo, hay que respetar escrupulosamente las indicaciones de seguridad y mantener distancia con el agua. Las olas pueden llegar mucho más arriba de lo que parece.

    Jökulsárlón y Diamond Beach

    Jökulsárlón es uno de los lugares que mejor justifican avanzar hasta el sureste. Hielo, laguna glaciar, Diamond Beach y el entorno de Vatnajökull convierten esta zona en uno de los puntos fuertes del viaje. Si queréis organizarla bien, tenemos una guía completa de Jökulsárlón con mapa y consejos.

    En invierno evitaríamos la tentación de visitar Jökulsárlón como excursión exprés de ida y vuelta desde Reikiavik. Sobre un mapa parece posible; en condiciones reales supone demasiadas horas de conducción para una jornada con poca luz. Dormir por la zona cambia por completo la experiencia.

    Glaciares y cuevas de hielo

    El invierno permite realizar algunas de las actividades más características del país. Los trekkings sobre glaciar y determinadas cuevas de hielo son experiencias muy interesantes, pero siempre deben hacerse con operadores y guías especializados cuando la actividad requiere entrar en terreno glaciar.

    Las cuevas naturales cambian continuamente. Una formación que existe una temporada puede ser diferente la siguiente, y una excursión puede cancelarse porque las condiciones no son adecuadas. En este tipo de actividades, una cancelación por seguridad no es un problema del viaje: es señal de que el sistema está funcionando como debe.

    Baños geotermales

    Entrar en agua caliente cuando fuera hace frío funciona especialmente bien en invierno. Podemos encontrarlos en Reikiavik y en diferentes puntos del recorrido. Lo importante es comprobar horarios y reservar con antelación en los establecimientos más conocidos, especialmente en Navidad, Fin de Año y fines de semana.

    Qué lugares cambian especialmente durante el invierno

    Hay lugares que en verano visitamos casi sin pensar y que en invierno requieren otra aproximación. Las cascadas pueden tener hielo en los senderos y aparcamientos; los miradores pueden quedar muy expuestos al viento; las playas tienen menos horas de buena visibilidad; y los accesos secundarios pueden encontrarse en condiciones bastante diferentes de la carretera principal.

    Jökulsárlón y Vatnajökull adquieren un carácter claramente invernal. Skógafoss y Seljalandsfoss pueden estar rodeadas de hielo. Las montañas de la Costa Sur aparecen nevadas con frecuencia y la luz baja de los meses centrales del invierno cambia muchísimo el paisaje.

    La parte importante es no confundir “más espectacular” con “más sencillo”. Precisamente porque el entorno cambia, necesitamos más tiempo para las mismas visitas.

    Cascada Seljalandsfoss rodeada de nieve durante el invierno en Islandia
    Seljalandsfoss es una de las cascadas imprescindibles del sur de Islandia, con un paisaje especialmente espectacular durante el invierno.

    Las mejores rutas por Islandia en invierno

    Esta es una de las decisiones en las que más cambiaríamos respecto a un viaje de verano. No intentaríamos reproducir automáticamente la Ring Road completa solo porque tengamos una semana o diez días.

    Ruta de 5 días

    Con cinco días nos concentraríamos. Reikiavik, Círculo Dorado y una parte de la Costa Sur forman una ruta mucho más razonable que intentar alcanzar todos los grandes iconos del país. Dependiendo del mes, las condiciones y los vuelos, podríamos avanzar hasta Vík o algo más al este, pero no asumiríamos de partida que tenemos que llegar obligatoriamente a Jökulsárlón.

    Ruta de 7 u 8 días

    Para nosotros es una duración muy buena. Podemos combinar Reikiavik, Reykjanes si los accesos están operativos, Círculo Dorado, Costa Sur y la zona de Vatnajökull/Jökulsárlón sin diseñar jornadas absurdas.

    La clave está en repartir las noches correctamente. En lugar de volver continuamente a Reikiavik, avanzaríamos con el viaje: zona de Selfoss o Hella, Vík o Kirkjubæjarklaustur y después área de Skaftafell/Jökulsárlón, adaptándolo al itinerario concreto.

    Ruta de 10 días

    Con diez días no utilizaríamos automáticamente los tres adicionales para hacer más kilómetros. Primero los emplearíamos para ganar margen. Podemos añadir Snæfellsnes si las condiciones son buenas, dedicar más tiempo a Reikiavik o incluir actividades sin que todo dependa de un calendario demasiado rígido.

    Dar la vuelta completa a Islandia en invierno es posible en determinadas circunstancias, pero no es la opción que recomendaríamos de manera general para una primera visita de siete, ocho o diez días. El norte y el este pueden presentar condiciones mucho más complicadas, y un cierre o una tormenta puede desbaratar varias etapas consecutivas.

    Lo que no haríamos

    No plantearíamos en enero un itinerario pensado para julio. Tampoco contaríamos con las carreteras F ni con una gran incursión por las Tierras Altas. El propio acceso a estas zonas está condicionado por cierres estacionales y por un tipo de conducción que no tiene nada que ver con un road trip convencional.

    Mapa de Islandia para preparar una ruta de invierno

    Antes de empezar a reservar alojamientos, os recomendamos utilizar este mapa para entender cómo se distribuyen Reikiavik, el Círculo Dorado, Vík y la zona de Jökulsárlón. En invierno importa mucho más la secuencia de las noches que la cantidad de puntos que guardemos en el mapa.

    Guardad también este artículo en Favoritos de Chrome si todavía estáis preparando el viaje. Podéis hacerlo con Ctrl + D en Windows o Cmd + D en Mac. Cuando empecéis a cuadrar vuelos, alojamientos, coche y horas de luz os vendrá bien volver a la tabla de meses y a las recomendaciones de rutas.

    Abrir Islandia en Google Maps

    ¿Es seguro conducir por Islandia en invierno?

    Sí, se puede conducir por Islandia en invierno, pero la respuesta cambia mucho dependiendo de vuestra experiencia, el mes, el coche, la ruta y las condiciones concretas de ese día.

    La carretera 1 y los grandes ejes turísticos reciben mantenimiento invernal, pero eso no significa que estén siempre secos ni que una ruta permanezca abierta independientemente del tiempo. Podemos encontrar nieve compactada, hielo, visibilidad reducida o viento lateral.

    Lo que no haríamos nunca es decidir si una carretera está bien únicamente porque Google Maps nos muestra un tiempo de llegada. Google Maps calcula un trayecto; no sustituye la información oficial sobre el estado real de la vía.

    ¿Necesitamos un 4×4?

    No existe una respuesta universal. Un 4×4 no es obligatorio para todas las rutas turísticas de invierno y tampoco convierte una carretera helada en una carretera segura. La tracción puede ayudar en determinadas condiciones, pero no elimina el viento, la falta de visibilidad ni reduce mágicamente la distancia de frenado sobre hielo.

    Para un viaje en pleno invierno, especialmente si no tenemos mucha experiencia en nieve o vamos a salir con frecuencia de las zonas urbanas, nosotros valoraríamos seriamente un vehículo de mayor capacidad y pediríamos a la empresa de alquiler información clara sobre el equipamiento de invierno.

    Lo realmente importante es que el vehículo sea adecuado para la ruta, esté preparado para la temporada y que nosotros sepamos conducirlo. Si nunca habéis conducido sobre nieve o hielo y la idea os genera inseguridad, no utilizaríamos el viaje como curso acelerado.

    Cuándo cambiaríamos de planes

    Si SafeTravel o los servicios oficiales publican una alerta relevante para nuestra ruta, si una carretera está cerrada o marcada en condiciones que no sabemos manejar, o si el viento aumenta hasta un punto que nos resulta incómodo, cambiaríamos el plan.

    Esto no significa ser alarmistas. Significa entender cómo se viaja por Islandia. Un itinerario bien diseñado debe tener capacidad para perder una visita, retrasar una salida o reorganizar una actividad sin arruinar todo lo que viene después.

    Montaña Kirkjufell cubierta de nieve durante el invierno en Islandia
    Kirkjufell, en la península de Snæfellsnes, ofrece una de las estampas más reconocibles de Islandia, especialmente bajo la nieve del invierno.

    Islandia en invierno por libre o en viaje organizado

    El invierno amplifica las diferencias entre ambas opciones. Si estáis acostumbrados a organizar road trips, os sentís cómodos conduciendo en condiciones variables y queréis tener control absoluto sobre el itinerario, un viaje por libre puede funcionar perfectamente.

    Si queréis conducir pero preferís que alguien prepare las etapas, alojamientos, actividades y la lógica general de la ruta, un viaje a medida o autoguiado nos parece una opción especialmente interesante en esta época.

    Y si no queréis conducir sobre nieve o hielo, no hay ninguna necesidad de hacerlo. Un circuito o una combinación de excursiones desde Reikiavik puede ser mucho más cómoda.

    En nuestra guía sobre Islandia por libre o viaje organizado analizamos con bastante más detalle las diferencias de precio, libertad, asistencia y planificación.

    Cuánto cuesta viajar a Islandia en invierno

    El invierno puede permitir encontrar alojamientos y coches a mejores precios que en temporada alta, pero no daríamos por hecho que el viaje será automáticamente barato. Un vehículo diferente, coberturas más completas, actividades como cuevas de hielo o excursiones de auroras y una planificación con más noches intermedias pueden compensar parte del ahorro.

    Navidad y Fin de Año, además, funcionan de forma diferente y pueden presentar precios elevados. Febrero y marzo también tienen sus propias semanas de mayor demanda.

    Como el presupuesto merece números y escenarios completos, os recomendamos consultar nuestra guía sobre cuánto cuesta viajar a Islandia, donde separamos vuelos, coche, alojamiento, comida y actividades para distintas duraciones.

    Montaña Lómagnúpur cubierta de nieve durante el invierno en el sur de Islandia
    Lómagnúpur es uno de los paisajes más imponentes del sur de Islandia, especialmente cuando la nieve cubre su entorno durante el invierno.

    Qué ropa llevar a Islandia en invierno

    Aquí preferimos un sistema sencillo: varias capas buenas funcionan mejor que una única prenda enorme. El objetivo es conservar el calor, evacuar la humedad y protegernos del agua y, sobre todo, del viento.

    • Primera capa térmica: camiseta y, en los meses más fríos, malla térmica de material técnico o lana merina.
    • Capa intermedia: forro polar, jersey técnico o prenda aislante que conserve calor sin limitar demasiado el movimiento.
    • Capa exterior: chaqueta impermeable y cortavientos. En Islandia esta capa es fundamental.
    • Pantalón: cómodo, resistente al viento y preferiblemente impermeable o acompañado de una sobrecapa.
    • Botas: impermeables, con buena suela y espacio suficiente para calcetines calientes.
    • Accesorios: gorro, guantes, braga para el cuello y varios pares de calcetines adecuados.
    • Para hielo: unos pequeños elementos antideslizantes para el calzado pueden ser muy útiles en zonas urbanas, aparcamientos y determinados caminos helados, sin confundirlos nunca con el material técnico necesario para caminar sobre un glaciar.

    También llevaríamos una capa extra en el coche. Podemos salir con tiempo aceptable y terminar dos horas después con muchísimo más viento o frío. En esta época tiene poco sentido dejar toda la ropa de abrigo dentro de la maleta en el alojamiento.

    Dónde alojarse en Islandia durante el invierno

    Más que recomendar una lista interminable de hoteles, nos parece mucho más importante explicar dónde tiene sentido dormir. El objetivo es reducir conducción innecesaria y acercarnos a la primera visita del día siguiente.

    Reikiavik funciona bien para llegada, salida y días urbanos. Selfoss, Hveragerði o áreas próximas pueden encajar al terminar el Círculo Dorado. Hella y Hvolsvöllur son buenas posiciones para comenzar la Costa Sur. Vík permite dividir el recorrido y realizar actividades de la zona. Kirkjubæjarklaustur resulta práctico para continuar hacia Vatnajökull, y dormir cerca de Skaftafell, Jökulsárlón o Höfn evita convertir el sureste en una excursión maratoniana.

    En invierno somos especialmente partidarios de reservar alojamientos que construyan una ruta lógica. Ahorrar 30 euros en una noche deja de tener sentido si nos obliga a conducir dos horas adicionales por una carretera complicada.

    Restos del avión DC-3 de Sólheimasandur sobre un paisaje nevado de Islandia
    El avión de Sólheimasandur, en la costa sur de Islandia, destaca todavía más cuando la nieve cubre el paisaje volcánico que lo rodea.

    Viajar a Islandia en invierno con niños

    Puede hacerse perfectamente, pero adaptaríamos el ritmo más todavía. Con niños pequeños evitaríamos días de muchas horas en el coche, programaríamos las visitas principales en las horas centrales de luz y comprobaríamos con especial atención las edades mínimas de actividades como glaciares o cuevas de hielo.

    También seríamos realistas con las auroras. Sacar a un niño varias noches seguidas a esperar a la intemperie hasta medianoche puede no parecer tan buena idea cuando llevamos tres días de viaje. Elegir un alojamiento desde el que exista posibilidad de observar el cielo sin un desplazamiento largo puede ayudar mucho.

    La ropa merece todavía más atención. Los niños se enfrían antes cuando están quietos y las esperas en miradores o durante una aurora pueden durar bastante más de lo previsto.

    Errores que no cometeríamos en un viaje de invierno

    Después de analizar cientos de combinaciones posibles, los problemas suelen repetirse. No tienen que ver con desconocer un lugar secreto, sino con organizar mal el tiempo disponible.

    Diseñar jornadas demasiado largas. En diciembre no tenemos la misma luz que en junio. Un itinerario que parece razonable sobre un mapa puede ser agotador cuando cada visita ocupa más tiempo por hielo, viento o aparcamientos.

    Utilizar Google Maps como único criterio. Los tiempos de conducción no incorporan toda la información que necesitamos sobre hielo, viento, cierres o visibilidad.

    Reservar alojamientos demasiado separados. Hacerlo nos obliga a conducir aunque el día no acompañe. Cuanto más rígida sea la secuencia, menor margen tendremos.

    Perseguir auroras todas las noches sin criterio. Si el cielo está completamente cubierto no tiene sentido conducir dos horas únicamente porque una aplicación marque actividad geomagnética alta.

    No dejar margen meteorológico. Un buen viaje de invierno debe poder asumir que una mañana salga mal sin provocar un efecto dominó durante los cuatro días siguientes.

    Intentar hacer la misma Islandia que en verano. Para nosotros es el error principal. La ruta de invierno debe estar diseñada desde el principio alrededor del mes, las horas de luz, las carreteras y la experiencia de los viajeros.

    Confiar demasiado en el 4×4. La tracción total ayuda, pero no permite ignorar una alerta meteorológica ni convierte el hielo en asfalto seco.

    Reservar actividades sin comprobar su posición dentro de la ruta. Una excursión a primera hora puede obligarnos a dormir cerca la noche anterior. Ese detalle aparentemente pequeño puede cambiar dos jornadas completas.

    Carretera cubierta de nieve entre montañas durante el invierno en Islandia
    Las carreteras de Islandia pueden cambiar radicalmente en invierno, cuando la nieve, el hielo y el viento condicionan cualquier ruta por el país.

    ¿Es Islandia en invierno para vosotros?

    Probablemente sí si os hacen ilusión las auroras, queréis ver nieve, hielo y glaciares, aceptáis jornadas más cortas y no os molesta adaptar algún plan dependiendo del tiempo. También si preferís concentraros en una parte del país y conocerla bien en lugar de intentar completar una lista enorme de lugares.

    En cambio, elegiríamos otra época si queréis recorrer las Tierras Altas, hacer una vuelta completa con máxima facilidad, disfrutar de muchísimas horas de luz, improvisar alojamientos sobre la marcha o no queréis asumir ninguna incertidumbre meteorológica.

    No hay una respuesta mejor o peor. Lo importante es saber qué viaje estamos comprando. Islandia en febrero y la Islandia de finales de junio son prácticamente dos formas distintas de recorrer el mismo país.

    Diseñamos vuestro viaje a Islandia pensando en el invierno de verdad

    Una ruta invernal no debería diseñarse únicamente uniendo lugares bonitos. Nosotros la construimos teniendo en cuenta el mes, las horas de luz, el estado y tipo de carreteras, vuestra experiencia conduciendo, las actividades, la ubicación de los alojamientos y el margen meteorológico.

    Eso permite decidir si os conviene un viaje con coche de alquiler, un itinerario autoguiado, un circuito acompañado o una combinación de varias opciones. Y, sobre todo, evita llegar a Islandia con un recorrido teóricamente perfecto que empieza a fallar en cuanto cambia el tiempo.

    Si estáis pensando en viajar entre octubre y marzo, podemos preparar con vosotros un itinerario adaptado a las fechas y a vuestra forma de viajar. Podéis tomar como referencia nuestro viaje El Sur en invierno, planteado precisamente alrededor de las zonas que mejor encajan durante esta temporada.

    Contadnos cuándo queréis viajar, cuántos días tenéis, si queréis conducir y qué tipo de experiencias os interesan. A partir de ahí podemos diseñar una Islandia que tenga sentido sobre el terreno, no solo sobre el mapa.

    Cascada Brúarfoss rodeada de nieve y agua azul durante el invierno en Islandia
    Brúarfoss sorprende en invierno por el intenso color azul de sus aguas, que contrasta con el paisaje cubierto de nieve.

    Preguntas frecuentes sobre Islandia en invierno

    ¿Cuál es el mejor mes para viajar a Islandia en invierno?

    Para un primer viaje nos gustan especialmente febrero y marzo porque permiten mantener una experiencia claramente invernal y recuperar bastantes horas de luz. Octubre también ofrece un equilibrio muy bueno si queréis auroras y condiciones generalmente menos invernales que en diciembre o enero.

    ¿Hace muchísimo frío en Islandia durante el invierno?

    En Reikiavik las temperaturas medias son menos extremas de lo que muchas personas imaginan, pero el viento y la humedad aumentan considerablemente la sensación de frío. En el norte, el interior y zonas elevadas podemos encontrar valores bastante inferiores.

    ¿Se pueden ver auroras boreales todos los días?

    No. Necesitamos oscuridad, actividad auroral y cielo suficientemente despejado. Viajar en invierno mejora la disponibilidad de horas oscuras, pero nunca podemos garantizar una aurora en una noche concreta.

    ¿Hace falta alquilar un 4×4 en invierno?

    No para absolutamente todas las rutas, pero puede ser una opción recomendable según el mes, el recorrido y vuestra experiencia. Un 4×4 aporta capacidad y tracción, pero no permite ignorar el hielo, el viento o las alertas de seguridad.

    ¿Se puede hacer la Ring Road completa en invierno?

    Es posible con tiempo, condiciones adecuadas y experiencia, pero no la recomendamos automáticamente para una primera visita corta. En siete u ocho días preferimos concentrar el recorrido en el suroeste y la Costa Sur y mantener margen frente a posibles cambios meteorológicos.

    ¿Cuántos días recomendamos para un primer viaje invernal?

    Entre siete y ocho días nos parece una duración muy equilibrada. Permite combinar Reikiavik, Círculo Dorado, Costa Sur y el entorno de Vatnajökull sin tener que plantear jornadas excesivamente largas.

    ¿Es diciembre un buen mes para viajar?

    Sí, siempre que asumamos que alrededor del solsticio tendremos poco más de cuatro horas entre salida y puesta del sol en Reikiavik. Es una época interesante para auroras y ambiente invernal, pero requiere una planificación especialmente cuidadosa.

    ¿Es mejor febrero o marzo?

    Febrero suele ofrecer una experiencia más claramente invernal y sigue teniendo noches largas. Marzo gana muchas horas de turismo diurno sin renunciar todavía a las auroras. Si priorizáis nieve e invierno elegiríamos febrero; si queréis equilibrar carretera, visitas y auroras, marzo resulta excelente.

    ¿Podemos viajar a Islandia en invierno sin conducir?

    Sí. Podemos utilizar Reikiavik como base, contratar excursiones o elegir un circuito organizado que recorra las principales zonas. Para quien no tiene experiencia conduciendo con nieve o simplemente no quiere preocuparse por las carreteras, nos parece una alternativa perfectamente lógica.

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